Tras un infarto agudo de miocardio (IAM), el riesgo de sufrir un nuevo infarto se sitúa entre el 10% y 15% durante el primer año. En este contexto, la rehabilitación cardíaca ha demostrado ser una intervención clave para reducir la recurrencia. Esta estrategia combina ejercicio físico supervisado, educación, control de factores de riesgo y apoyo psicológico, ofreciendo beneficios sólidos tanto para pacientes como para profesionales médicos que buscan reducir los eventos recurrentes.
Evidencia científica: ¿cuánto reduce el reinfarto?
Diversos estudios científicos han demostrado que la participación en programas de rehabilitación cardíaca reduce el riesgo de sufrir un nuevo infarto entre un 40% y un 60% en comparación con quienes no realizan este tipo de intervención.
Por ejemplo, una revisión de ensayos clínicos encontró que los pacientes que asistieron a programas de ejercicio tras un infarto redujeron su riesgo de reinfarto en casi un 50%. Datos observacionales en la vida real, incluyendo estudios en Europa y Asia, han confirmado estos resultados, mostrando que quienes participan activamente en la rehabilitación tienen tasas de reinfarto cercanas al 6–9% al año, en comparación con un 12–15% en quienes no reciben esta atención especializada.
Factores que influyen en el beneficio
El beneficio de la rehabilitación no es igual para todos los pacientes. Existen factores que influyen en la eficacia del programa:
– Mayor beneficio en quienes completan más sesiones: existe una relación dosis-respuesta.
– Menor efecto en personas mayores, con diabetes, insuficiencia cardíaca o enfermedad renal crónica.
– Las mujeres y personas de menor nivel socioeconómico acceden menos al programa, lo que se traduce en mayores tasas de reinfarto.
– La persistencia de factores de riesgo como tabaquismo, colesterol elevado o hipertensión también reduce el efecto protector.
Recomendaciones de las guías médicas
Tanto la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) como el Colegio Americano de Cardiología (ACC) recomiendan la rehabilitación cardíaca como una medida de prevención secundaria obligatoria tras un infarto. Estas guías la incluyen como indicación de clase I, es decir, altamente recomendada por su eficacia comprobada.
Conclusión
La rehabilitación cardíaca puede reducir el riesgo de sufrir un nuevo infarto entre un 40% y un 60%, especialmente en pacientes que completan el programa y mantienen controlados sus factores de riesgo. Su implementación debe ser una prioridad en todos los pacientes tras un infarto, tanto por su impacto en la salud como por su respaldo científico.
Lawler, Patrick R et al. “Efficacy of exercise-based cardiac rehabilitation post-myocardial infarction: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials.” American heart journal vol. 162,4 (2011): 571-584.e2. doi:10.1016/j.ahj.2011.07.017
Hammill, Bradley G et al. “Relationship between cardiac rehabilitation and long-term risks of death and myocardial infarction among elderly Medicare beneficiaries.” Circulation vol. 121,1 (2010): 63-70. doi:10.1161/CIRCULATIONAHA.109.876383
Song, In Sun et al. “Impact of cardiac rehabilitation on cardiovascular event in Korea.” Scientific reportsvol. 13,1 19146. 6 Nov. 2023, doi:10.1038/s41598-023-46503-3
Aleksova, Aneta et al. “Part 1-Cardiac Rehabilitation After an Acute Myocardial Infarction: Four Phases of the Programme-Where Do We Stand?.” Journal of clinical medicine vol. 14,4 1117. 9 Feb. 2025, doi:10.3390/jcm14041117
Doimo, Sara et al. “Impact of ambulatory cardiac rehabilitation on cardiovascular outcomes: a long-term follow-up study.” European heart journal vol. 40,8 (2019): 678-685. doi:10.1093/eurheartj/ehy417
Rodriguez-Padial, Luis et al. “Patterns of inpatient care for acute myocardial infarction and 30-day, 3-month and 1-year cardiac diseases readmission rates in Spain.” International journal of cardiology vol. 230 (2017): 14-20. doi:10.1016/j.ijcard.2016.12.121
ENLACE AL ARTÍCULO ENLACE AL ARTÍCULO ENLACE AL ARTÍCULO ENLACE AL ARTÍCULO ENLACE AL ARTÍCULO ENLACE AL ARTÍCULO
